lunedì 24 agosto 2015

Rudolf Steiner


Cuando los hombres poseían todavía una vaga clarividencia y evocaban su vida pasada, podían alcanzar retrospectivamente el momento de su nacimiento, teniendo conciencia de que, al nacer, habían salido del seno de lo espiritual, de la Divinidad.

No consideraban que el nacimiento fuera un principio y sabían que en ellos existía un espíritu que la muerte no podía tocar.

El nacimiento y la muerte no existían entonces en el sentido actual de estas palabras.

El hombre, al observar la Muerte, vio como, en apariencia, destruía la vida.

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